Enseñar a leer





Leer es ese proceso que permite comprender, interpretar y adquirir conocimientos, como esas destrezas y habilidades para ser un ente competente. Por eso, es de suma importancia que se implementen estrategias significativas para que esa actividad sea dinámica, divertida y placentera. Por consiguiente, al escribir este apartado mi objetivo fundamental es la lectura en la niñez.

Es así, que cuando el niño inicia esa etapa, los padres como los maestros juegan un papel esencial en ese proceso de adquisición de saberes en el infante. Sin embargo, ese ejercicio se vuelve pesado, aburrido y temeroso.

Según el psicólogo Piaget en sus cuatros etapas del desarrollo cognitivo, es partir de la etapa Preoperacional, que va desde los 2 a 7 años edad, que el niño tiene pensamientos más simbólicos, presenta una imaginación activa y, sobre todo, desarrolla el lenguaje. El lenguaje es la capacidad que posee el ser humano para expresar sus pensamientos e ideas. Es el medio para comunicarse, sea de forma oral o escrita. Por eso, para desarrollar esas competencias en la lectoescritura es primordial que el niño tenga un alto nivel de desarrollo en el lenguaje.

Sin duda alguna, hay que tomar en cuenta que cada persona aprende de manera diferente y con su propio ritmo. Por tal razón, enseñar a leer es una tarea que demanda entrega, pasión, paciencia y amor. Pero cuando esa actividad se realiza por obligación y por miedo, no se puede tener resultados eficaces.

Durante ese proceso, las expresiones más usadas por algunos padres o tutores son: “si pronuncias esa palabra mal, ya sabe lo que te espera”, “eres bruto”, “te vas de castigo”, etc. Como consecuencia, están llevando al aprendiz a ver la lectura con desprecio y frustración. Por lo tanto, es recomendable buscar un lugar tranquilo, fuera de toda distracción. Hacer que el proceso sea ameno y utilizar expresiones que entusiasmen al pequeño.

A modo de conclusión, el proceso de aprendizaje tiene que ser divertido. Llevar al niño a que desarrolle habilidades en la lectura y pueda y tener la capacidad de construir sus propios conocimientos que le serán fundamentales para desenvolverse en la sociedad. Una sociedad que demanda un crecimiento eficaz, competencia fundamentales y especificas y saberes, como el saber, el saber hacer y el saber ser. Que pueda ser un individuo activo hasta llegar a reinventar el mundo con sus ideas.
             

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